Que más da

Que más da si no voy a ese concierto. Que más da si no apruebo ese examen. Que más da si mi amor no es correspondido. Que más da si ciertas personas me sacan de quicio. Que más da que se me apague la batería demasiado rápido. Que más da si no puedo acudir a un cumpleaños. O no acierto con el regalo. Que más da que no viva en una casa de lujo. Que más da que no pueda comprarme los caprichos innecesarios. Que más da que no sepa ni hacer una tortilla. Que más da que se me olvide siempre algo cuando salgo de casa. Que más da que no tenga unos donnuts cuando más me apetecen.

Que más da que no lleve paraguas cuando caiga la lluvia. Que más da que no pueda comprarme todos los libros en este mundo. Que más da no tener un yate. Que más da saber que si lo tengo me voy a marear (y mucho). Que más da que no me gusten las matemáticas. Que más da que muchos de mis sueños no se hagan realidad.

Se que soy afortunada. Se que tengo comida, un techo, ropa y estudios. También se que soy feliz y con eso me basta. Este año he aprendido a no preocuparme por cosas que olvidaré en una semana. No valen la pena esos momentos de pequeña desesperación. Sonará un poco estúpido, pero tenía una libreta donde cada día por la mañana, apuntaba algo por lo que estaba agradecida. Y aquello me ayudó mucho, pues me di cuenta de que tengo demasiadas cosas buenas y de que la tristeza por cualquier tontería no me robará mi felicidad.

Antes me ponía presión y bastanta, pero el único problema era que me faltaba confianza en mi misma. Tan solo yo era capaz de conseguirlo y calentándome la cabeza poco iba a conseguir. Si tu crees que puedes hacerlo, lo harás. Empecé a dejar que las cosas siguieran un poco su curso, esforzándome y sabiendo que lo iba a conseguir. Te encuentras piedras por el camino y te caes. Pero tan solo es un rasguño y sabes que podrás continuar y llegar a tu meta.

Admiro a los niños más pequeños. Esos que están aprendiendo a caminar sin miedo, pero con emoción. Si, estoy hablando de los que se caen tantas veces que ya tendrían que estar acostumbrados. Pero admiro su capacidad de levantarse. De decir: lo he intentado y he fallado. Mañana volveré a probar. Y la mayoría, a la primera dificultad que encuentran o se rinden o desesperan. Pocos salen adelante, con coraje y nueva ilusión. En este año he cambiado, todos lo hemos hecho. Pero se, que España volverá a levantarse. También se, que nosotros nos haremos más fuertes y capaces de superar cualquier problema que la vida nos eche.

Así que si, que más da. Me sobra de todo, tengo muchos motivos por los que sonreír cada día. Y aunque me siento un poco triste por todo lo que está ocurriendo, tengo suerte. Suerte de que nadie que albergue un buen lugar en mi corazón esté enfermo. Suerte también, de tener la familia que tengo. Y por último, suerte de la vida que me ha tocado. Anda que es bonita…


Palabras Cosidas


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