Soy mujer

Soy mujer.

Tengo un par de ovarios ahí debajo, pero por lo demás, tú y yo somos prácticamente iguales.
Ambos tenemos dos ojos llenos de emoción, sonrisas que arrebatan corazones y sueños que se disponen a recorrer miles de kilómetros de distancia hasta llegar a su destino.
Tenemos nuestros demonios y los rasgos y trazos de personalidad que hacen que seamos tan únicos.
Pero a simple vista, pocas cosas nos hacen diferentes.
Así que dime por qué tenemos que salir cada año con puñeteras pancartas, gritando a pleno pulmón por la igualdad y rezando para que alguien nos escuche.
Para que tú nos escuches.
Sé que hago tarde, puesto que ya no es 8 de marzo. Pero lo he hecho a propósito. Lo que habría hecho cualquier otro año sería escribir esta entrada justo ese día, pero he comprendido, que se lucha cada día por la igualdad.
No es sólo, sino todos los días del año.
Muchas mujeres se han dejado la piel por esta lucha, han corrido el riesgo de ser asesinadas por pedir el derecho de voto e igualdad. A mis ojos, no es mucho que pedir, pero parece que para otros hombres (ojo, me estoy refiriendo a los machistas) es difícil y un deseo casi imposible de ser concedido. Y me pregunto qué es lo que las mujeres han hecho para ser tratadas de esta forma. ¿En qué punto nos volvimos al parecer del hombre tan diferentes de ellos? ¿En qué momento exacto de la historia dejamos de ser valoradas y tratadas como iguales?

Recuerdo que cuando era pequeña, deseaba tener grandes atributos como la tal Kim Kardashian que aparecía en las revistas con atuendos provocativos y que se ceñían a su cintura a la perfección. Pero ahora las cosas han cambiado. Ahora, me siento agradecida de no ser mucha cosa y pensar que quizás tenga suerte y me salve de ser sometida a una violación contra mi voluntad. No estoy diciendo que las mujeres atractivas tengan más posibilidades de sufrir ese terrible succeso, esto tan solo es lo que pensaba una cabecita adolescente. Y no se lo que tú piensas, pero me parece un pensamiento lamentable. Un pensamiento que nadie debería tener, independientemente de su género, edad o físico. No tendría que estar preocupándome de tales cosas, sin embargo, aquí estoy, sintiéndome mareada con tan solo el hecho de pensar como podrían llegar a torcerse las cosas. Si me preguntas a mi, no me parece normal que las mujeres nos sintamos culpables por llevar una falda corta. Que nos sintamos sucias y descaradas y que se nos acuse de querer provocar. La ropa tan solo es ropa y si quiero ponerme una falda o vestido porque me siento bien con él, quién eres tú para decirme eso. Qué triste que se tome a cuenta la vestimenta en juicio. Si la mujer lleva ropa que la hace sentirse bien sexy, no está pidiendo que venga un sin vergüenza y le destroce una noche de fiesta. Así no deberían ser las cosas, pero así es como han salido.

Demasiado corta o demasiado estirada. Demasiado flaca o demasiado corta. Demasiado alta o demasiado baja. Demasiado femenina o demasiado masculina. ¡Deja de observarme como si fuera una joya en un escaparate! ¡No me puntúes ni hables con tus amigos sobre si llegarías a tener algo conmigo! ¡Qué no soy un puto objeto! Ojalá el cuerpo de una mujer no sea en lo primero en que se fijen los hombres, porque somos mucho más. Hay veces que he deseado ser varón, para no tener que lidiar con todo esto y soportar comentarios que ofienden más de lo que uno piensa. Pero justo hoy, como tantos otros días, me siento orgullosa de ser mujer. Me siento poderosa, con confianza, con ganas de transmitir todo aquello que se ha estado escondiendo en lo profundo de mi mente y de sacarlo de una vez por todas como he intentado hacer en tantas otras entradas. Supongo que siempre puedo ofrecer una actualización de si este tema se tracta, aunque el pensamiento no me anima. Todo al contrario; me doy cuenta de que aún queda mucho de lo que hablar.

Algunas personas piensan que la igualdad ya está conseguida. Mentira. Aún queda un camino largo que recorrer, porque muchos deciden ignorar. Deciden cerrar los ojos e imaginar que todo está bien, cuando en verdad, nada podría estar peor. Hemos logrado muchas cosas desde 1951, el día en el que las mujeres votaron por primera vez (según Google). Y desde aquí, aunque sé que no me van a escuchar, agradezco a todas aquellas mujeres que salvaron nuestro futuro. Porque sin ellas, a saber ahora donde estaríamos.

Mujeres que tuvieron que cuidar a su familia solas y todos les dieron la espalda. Mujeres que simplemente eran amas de casa y deseaban un futuro mejor. Mujeres que se animaron a ser algo más y continuaron con sus estudios para convertirse en algo grande. Mujeres que tuvieron que crear un pseudónimo y ver sus libros publicados con el nombre de un hombre que ni siquiera existía. Mujeres que sufrieron acoso, bulling y violaciones. Mujeres que han tenido una vida bastante agradable, en pleno siglo XXI. Mujeres que nunca vieron una realidad mejor que a la que estuvieron sometidas. Mujeres que siguen silenciadas sin que nadie las escuche o intente hacerlo. Mujeres que tuvieron que vivir en un mundo dominado por los hombres. Mujeres que lucharon por la igualdad. Mujeres que no salieron a la calle con sus pancartas, por miedo quizás.

Esta entrada es para ellas. Para todas esas historias que nunca podremos escuchar de mujeres, que simplemente fueron eso precisamente. Mujeres… Independientemente de tú género, esta entrada también es para ti, puesto que estoy segura, de que también apoyas la igualdad. ¿Me considero feminista? Mil veces sí. ¿Hubiera salido este 8 de Marzo a la calle como tantos otros años? Mucho me temo que no. Nunca dejaremos de luchar, no me cabe duda. Pero esta vez, es necesario luchar desde nuestras casas para no poner en riesgo la salud de otras personas que quizás sean la clave o simplemente una gran ayuda a la hora de conseguir aquello que todos deseamos. De momento, un hombre y una mujer siguen siendo diferentes aunque tengan los mismos derechos. Sin embargo, un rayo de luz nos devolvió la esperanza hace mucho tiempo y ahora, no nos rendiremos nunca.

Juntas lo conseguiremos.

Palabras Cosidas


2 respuestas a “Soy mujer

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