Siempre

Siempre te enamoras de quien no te corrresponde y quizás no lo haga nunca. Cuando te ve pasar, te sonríe, pero tu sabes, que es una simple sonrisa de cortesía. Que no significa nada, que ese pequeño gesto no es más que una mera cordialidad. Nunca me dijeron que el amor iba a ser tan díficil, nunca me prepararon para lo que se me venía encima. Yo estaba acostumbrada a pensar que encontrabas pronto a la persona adecuada y que todo se convertía en algo perfecto, consistente y agradable. Pero la verdad, es que no existe la magia y todo depende de si has encontrado o no a una persona que consiga entenderte. Solo tú puedes hacer que una relación funcione, tienes que ponerle esfuerzo, dedicación y quizás algún pequeño sacrificio que la mayoría de las veces… vale la pena.

No es un cuento de hadas. Aquí, en la realidad, no te cae ningún príncipe o princesa del cielo. No viene para besarte los labios y que te despiertes de un profundo hechizo, no viene para que te des cuenta de que una persona puede ser mucho más aparte de la apariencia, no viene para salvarte de ninguna bruja. En la tierra, donde nada de esto ocurre, te salvas tú y solo tú.

Te veo pasar y no puedo evitar que mis piernas tiemblen, que empiece a mover mis manos de forma descontrolada sin saber donde ponerlas o que hacer con ellas. Pero tú nunca te das cuenta. Mis labios permanecen de forma sellada observando tu sombra y nunca tus ojos, porque aunque sean los más bonitos que he visto jamás, no me atrevo a mirarlos. Durante esos pequeños segundos, pienso en todo lo que podríamos ser y en todo lo que nunca seremos. Pienso en como mi corazón latiría si me cogieras la mano y me dijeras que todo estaría bien, que todo mejora con el tiempo y que tú siempre estarás a mi lado. Por las noches, pienso en como resultaría una vida junto a ti. Despertarme temprano por las mañanas para escuchar tu respiración pausada, viendo como te sumerjes en un sueño profundo del cual no me atrevo a despertarte, por miedo a que sea más bonito que la realidad. Estaría feliz. ¿Cómo no estar feliz cuando todo lo que más deseas lo tienes a tu lado?

Serías mi fruta prohibida que por suerte, me atreví a probar. La fruta que mejor sabor tuvo, la fruta más dulce de todas y al mismo tiempo la más placentera. Pero todo esto, tan solo son fantasías.

Eres mi último pensamiento por la noche y el primero por la mañana. Nunca leerás esto pero, me gustaría decirte que, ojalá hubiera un final feliz para nuestra historia. ¿Pero sabes qué? Se que me he equivocado. Se que no eres para mi y que ahora más que nunca, un final donde estemos juntas no existe. Intento reprimir todos mis sentimientos, porque se que si no lo hago lo único que conseguiré es hacerme daño y lamentarme, y la vida es mucho más aparte de dolor. Me convencí de que ya no sentía nada más por ti. ¿Pero puede uno convencerse de eso en un día? No. Claro que no. Y después me hablaste y sentí que ni siquiera podía mantener una conversación contigo. Sentí que todo mi sistema me estaba fallando. Y comprendí, que olvidarte iba ser mucho más difícil de lo que en un principio pensé. ¿Por qué?

Porque eres la primera chica de la que me enamoré. Y eso, nunca se olvida.

Pero no me desespero. Aunque se que todo es una mierda, no me concedo el placer de derribarme y de tener la llorera del siglo. Porque se que o pronto o tarde, conoceré a la persona adecuada. ¿Nuestro destino? Las estrellas.

Palabras Cosidas


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