Tener un blog

A veces pienso que mi cabeza necesita un descanso. Que no puedo pasarme el día mirando por la ventana esperando que venga una brillante idea sobre de lo que escribir. Ya no puedo con tantas reflexiones que hacen que vea lo mal que está el mundo. Me siento obligada a escribir algunas veces, a no perder el ritmo. Y cuando le doy a publicar pienso Muy bien, aquí tenéis la comida pequeñas hienas. Pero hoy no será así. Hoy me he sentado con verdaderas ganas de escribir, de sincerarme.

Hoy he dejado que las letras vengan a por mi, he dejado que entre en una especie de trance sin tener tiempo para respirar, sin parar de escribir. Estoy tecleando las letras con fuerza, como si la vida dependiera de ello. Se que se van a quejar los que pasen por mi lado, pero que se quejen. Porque hoy soy yo la que escribo y no una bloggera que busca likes.

Al principio todo era mucho más fácil. Nadie te leía o muy poca gente y solo me dedicaba a escribir lo primero que me venía a la cabeza. Nunca pensaba en los lectores, en si les iba a gustar o no ya que casi no tenía ni uno. La cosa se puso más chunga cuando los primeros likes empezaron a aparecer. Entonces fue como una especie de droga. Quería más y leía tontos artículos que ahora no me sirven para nada. Me fijaba en la entrada más leída y escribía una aparecida pero siempre intentando superarme. Y eso solo lo hacía porque sabía que a los lectores les iba a gustar. ¿Y si a mi no me gustaba escribir sobre eso? Pues me aguantaba, yo solo hacía lo que era mejor para mi blog.

Pero ahora me doy cuenta de lo tonta que era. De lo equivocada que estaba. Eso era mucho peor para mi blog, la esencia se perdía y la naturalidad también. Ya no quedaba nada de la chica que se escondía detrás de la pantalla, me había convertido en Palabras Cosidas. Leía las entradas y no me reconocía, no sabía quién era. Me gustaba leer otros blogs aparecidos al mío y me gustaba pensar por las noches que me convertiría en famosa. Y de eso nada amigos, eso no funciona así. No puedes convertirte famosa si publicas veinte entradas, tampoco puedes convertirte famosa si ya llevas cien. Puede que tengas una posibilidad de convertirte famosa si no olvidas quién eres. Si, podría convertirme famosa si fuera yo misma, no cualquier bloggera que lo único que busca es ganar visitas por un tubo.

No recuerdo el momento en que lo comprendí todo. El momento que me di cuenta de que ya no era la misma. El momento en el que vi como un blog se consideraba más bueno que otro no por la calidad de la escritura, sino midiendo los likes, visitas y comentarios. Desperté de pronto y lo vi todo claro. Vi la falsedad que escondían muchos blogs y la falsedad que escondía el mío propio. Decidí terminar aquello, darme por vencida y empezar con un borrador que nunca fue publicado. Un borrador de una entrada que guardaba desde hace tiempo. Noté el gran cambio y sentí verdadera vergüenza de mi misma, de lo que había hecho. Puse punto y final.

El contenido, en muchos casos, ya no es un vaciarse por dentro y expresar lo que uno siente. Ahora es al revés: ¿qué puede hacer que el lector quiera leer? ¿Qué tema conseguirá que le salte la lagrimita o que se parta de la risa? ¿Cómo tendré más visitas? Así que llevo unos días pensando que tener un blog ya no mola. No mola. No. Despertad. Antes los blogs eran algo guay, cada uno era diferente a otro, eran la esencia de la persona. Ahora son publicidad de la tele. Y yo, al menos, estoy harta de que me intenten vender cosas.

La chica de los jueves

Tener un blog es mucho más complicado de lo que en un principio pensé. Al principio todo era de color rosa pero luego pasó a ser gris. Y dime como puedo convertir ese gris en rosa, porque de verdad, tengo muchas ganas de hacerlo. Me he hecho una promesa. Una promesa que estoy segura de que podré cumplir, una promesa que no la dejaré a medias como algunas veces he hecho.

Voy a ser una bloggera de verdad. Escribiré cuando de verdad tenga ganas, porque no hay una medida adecuada. Y si algún día quiero escribir dos entradas, pues lo haré sin pensar en si los lectores se van a agobiar o no con tanto email. Y cuando escriba, vaciaré todo mi corazón y dejaré la huella. Porque eso es lo que quiero, que mi blog sea un espejo y que cuando lo abra pueda verme a mi misma reflejada en las letras. Queridos lectores, este post no está dedicado a vosotros. Este post va para los bloggeros que ya no pueden encontrarse a si mismos, que están atrapados en medio de la marea. Este post va para todos los bloggeros de verdad, los que no piensan en las estadísticas del blog.

Esto es para vosotros, hermosos.

Palabras Cosidas

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